miércoles, 18 de junio de 2008

Los muertos y su legado

A veces pensamos que todo quedara en las buenas intenciones de las personas, pero afortunadamente nos topamos con ejemplos de vida que nos hacen entender que pensar es el inicio del camino. Actuar sobre las convicciones que logramos formar en nuestra vida parece tan incierto, que hay muchas personas que terminan por declinar, quizá porque no encontramos resultados rápidos o visibles. Pero es tan alentador encontrarnos con alguien como Lorenzo Morales, un sevillano que se instauro una meta en la vida, la cual se guía por la convicción de la evolución de los seres individuales para el mejoramiento de la humanidad. Suena como la verdad que cualquiera puede entender, pero la que pocos llevan como estandarte. Los muertos de Cristo han sido el escaparate para que a través de la melodía, las letras, la energía y la convivencia en cada uno de sus conciertos haya llevado la búsqueda de transmisión de una conciencia social.
Ayer por la tarde (martes 17 de junio del 2008), fui participe de una de las charlas que más me han inspirado en mis 23 años. Tras habernos deleitado con un concierto inolvidable el sábado 14 en calle 2, el legado de los muertos de Cristo no queda sólo en el último galope, en su discografía, videos, o en las páginas de los escritos de Rapsodia libertaria, queda en la mente de quienes al escuchar a Lorenzo sentimos la misma emoción que su voz emana al recordar episodios de lucha personal que ahora nos marcan a todos.
Quienes hemos leído a Marx o cualquier autor anticapitalista, no comprendemos bien como será posible llevar a la vida real la ruptura de un sistema tan arraigado, como el del trabajo desde la explotación. Pero la palabra clave que no debemos olvidar es “organización”, esa que lleva consigo el respeto por el otro, compartiendo no sólo una situación laboral, si la idea de que todos merecemos una vida digna como resultado de nuestro esfuerzo diario.
Entender una ideología anarquista es comprender la búsqueda de la evolución, superando las reglas superfluas y poco equitativas de la sociedad, las mismas que se nos imponen al nacer, las que debemos cuestionar proponiendo desde el ejemplo, más nunca dañando e imponiendo a un tercero. Así lo explica Lorenzo desde su experiencia, y la dificultad de transmitir, poder ser influencia, más no desde una imposición. Nunca rebeldía sin causa, si no una critica que guie.
El trabajo desde la Sociología es algo que las personas en general deberían de tener como ejercicio diario, el análisis de la vida colectiva. Sin embargo, como en todo lo demás que encierra nuestra vida, el estudio es para una realización mucho más tecnificada. Y desde este privilegiado lugar de tener más herramientas de análisis debemos comprometernos a entender las problemáticas de la sociedad viéndonos como parte de ella y tomando partida de una propuesta.Es importante entender que un pensamiento evolucionista de la sociedad no es sólo para quienes son trabajadores que pueden agremiarse en sindicatos; debemos llevar la misma idea de organización y participación a todos los ámbitos de la vida colectiva. Estoy a favor de la exaltación de una cultura de la participación ciudadana, y vivo sobre la utópica idea de una función pública a favor de una mayoría, con el control que los propios ciudadanos hagamos de las acciones de esos nuestros empleados. Porque el estado como estructura organizacional no es el problema, si no la manipulación del poder emanado de la función pública.

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1 comentario:

Carlos Gil dijo...

“Los muertos de Cristo”. Sabes, yo nunca los he escuchado y supongo que deben de ser una de tantas bandas de estilo protesta de las que hablaba Violeta. Como sea, a ti siempre te he hecho más caso.

Sabrás de antemano que he leído a Marx y algunos otros autores anticapitalistas. Precisamente estoy leyendo Utopia de Tomas Moro. Lo compré hará 2 años en la FIL y apenas antier me he dignado en comenzarlo. Debes de saber que con agrado me di cuenta de que el autor fue jurisconsulto en su época y que yo, en la mía, me encuentro estudiando Derecho.

Has dado en clavo: El trabajo desde la sociología es algo que TODOS deberíamos de tener como ejercicio diario. Ejercicio, esa es la palabra correcta. Debemos de perfeccionarnos, ejercitarnos. Recuerdo haber presumido en mis clases de sociología de la educación que yo “formaba ciudadanos consientes, 60 alumnos al año” (te recuerdo que por aquellos ayeres era maestro de primaria y 60 era el número de alumnos que yo tenía a mi cargo.)

Poco a poco me he dado cuenta que la gente despierta más ante lo que sucede a su alrededor, creo que ya no somos tan inocentes ni crédulos aunque lamento que todavía se puedan escuchar conversaciones del tipo “qué onda wey…” en el autobús. No desesperemos, sigamos leyendo y que el mundo ruede y, mientras nos dejen, demostremos nuestra ideología con el ejemplo, que finalmente es el mejor legado que los humanos pueden dejar a sus descendientes.

Pásate a mi blog (www.todoloquebrillaesoro.blogspot.com). Tengo la justificación de porque sirve ser un ser religioso. Te divertirá.